Abandona A Su Mujer Y A Sus 6 Hijos – 3 Meses Después Ella Descubre ESTO En El Auto… ¡OH Dios MIO!

Actualmente vivimos en un mundo cruel, un mundo donde

sobrevive el que puede, lleno de maldad y de guerras, donde si eres de diferente color no eres aceptado.

Un mundo en el que te define que clase social perteneces y con quien debes estar, donde si no sigues el partido político de los que te rodean no eres aceptado. Incluso el ser tener una descendencia diferente puede hacer que te vean como alguien diferente, y no quieran ayudarte cuando más lo necesites.

Sin embargo, aún existen personas que son capaces de darte a mano sin conocer ni siquiera tu procedencia, entre una de tantas historias queremos enseñarte la de una mujer que nunca se rindió y que además consiguió sus propios “ángeles” que la ayudaron a superar sus problemas.

La estación de los ángeles

Sin mediar palabras su esposo la abandonó, con seis niños hambrientos en casa, que tenían entre tres meses y siete años.

Decidió no quedarse sentada, viendo como sus hijos morían de hambre, sino que los lavo los arreglo y salió a buscar trabajo en su viejo auto, un Chevy del 51. Busco en cada fabrica, tienda, restaurante de su ciudad, junto a sus siete hijos, pero fue en vano, no consiguió nada.

El último lugar al que acudió era una estación de servicio para camiones, donde una mujer llamada Granny estaba buscando alguien que pudiera atender el turno de las 11 de la noche hasta las siete de la mañana. Consiguió el trabajo de inmediato.

Logro conseguir una niñera a un buen precio, sin embargo, con lo que ganaba no era suficiente para mantener a su familia, sin contar los gastos de calefacción y las reparaciones de su auto, cuyos cauchos ya estaban al borde de romperse.

Una mañana al salir del trabajo y entrar a su auto descubrió en la parte de atrás cuatro neumáticos totalmente nuevos. Ante su sorpresa se preguntó si Dios le estaba enviando ángeles que la ayudaran ante sus problemas. Nadie respondió por los neumáticos en su auto.

Se acercaba la navidad y ella preocupada por la ropa y los juguetes de sus hijos, sabía que no podría complacerlos esta vez, tomo unos juguetes viejos y los pinto para que sus niños, no perdieran la ilusión de la magia de navidad.

Sin embargo la mañana de navidad al salir del trabajo, encontró en su auto un montón de cajas.

Cajas repletas de comida, juguetes y ropa de todas las tallas, nuevamente nadie respondió por eso. Llorando se montó en su auto y condujo a casa, agradeciendo a Dios por esos ángeles que les había enviado, ángeles que consiguió en una pequeña estación de servicio.

Aún hay ángeles en el mundo que se dedican a ayudar a los demás sin ver su condición social, o su color. Si esta historia te ha gustado, no dudes en compartirla.