¿TU PERRO LAME TU CARA? SI ES ASI, MIRA A LO QUE TE EXPONES

Como es bien conocido, el perro doméstico es un mamífero de la familia de los cánidos, que constituye una especie descendiente del lobo. Su tamaño, talla, forma y hasta su pelaje varían mucho según la raza.

Los perros poseen un oído y sobre todo un olfato muy desarrollados, siendo este último su principal órgano sensorial. En las razas pequeñas pueden vivir cerca de 20 años, depende de la atención que le brinden sus familiares humanos. De lo contrario, su vida promedio es alrededor de los 15 años.

Se cree que el lobo gris, es su antepasado y pariente más inmediato. Hay pruebas arqueológicas que demuestran que el perro ha estado en convivencia cercana con los humanos desde hace aproximadamente 9000 años. Igualmente hay investigaciones que indican que el perro fue domesticado por primera vez en el este de Asia, posiblemente en China; sin embargo, se ignora si todos los perros domésticos provienen de un mismo grupo o si el proceso de domesticación se repitió varias veces.

Cabe destacar que, en la actualidad existen unas 800 razas de perros, siendo las más extensas por encima de cualquier otro animal. Estas razas suelen variar mucho respecto al tamaño, fisonomía y temperamento, presentando una gran variedad de colores y de tipos de pelo según cada raza.

Como todos sabemos, estos animales tienen una gran relación con los humanos, pueden ser animales de compañía, guardianes, perros de trabajo, perros de caza, de carreras, perros guía, perros pastores, entre otras.

Ahora bien, particularmente con los perros de compañía, es muy común que los adoptemos como un miembro más de la familia. Suelen terminar siendo los verdaderos consentidos de la casa. Comen, juegan y hasta duermen con sus dueños.

Al ser un elemento tan importante en nuestras familias, solemos darles y recibir muestras de afecto, particularmente abrazos, caricias, besos y, “lamidas”

La verdad es que, los perros tienen muchísimas bacterias en su cavidad bucal. No podemos compararlo con la lamida de un humano. Estos cariñosos animales, hurgan en la basura y comen de ella, llegan a comer excremento y lamen sus partes. Además no se cepillan con la frecuencia que la hacemos los humanos.

Se han presentado casos de severas infecciones, especialmente en niños, procedentes de la saliva de los canes.

Con esto no queremos decir que dejes de tener muestras de afecto con estos seres tan queridos para ti, simplemente que mantengas una distancia prudencial de su boca, incluyendo lengua y saliva.

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