Ella salvó la vida del chimpancé – 18 años después ignora la advertencia y se le acerca

Los animales son extraordinarios en muchos sentidos, y por eso no podemos dar por sentado que los seres

más increíbles del mundo somos nosotros. Hay criaturas capaces de correr a velocidades increíbles, otras que han vivido por milenios bajo el agua, incluso seres microscópicos que son capaces de sobrevivir en el espacio exterior.

La biología y la ciencia nunca dejan de maravillarse ante el potencial de tantos animales increíbles. Desde los más pequeños hasta los más grandes, la fauna de nuestro planeta es muy rica y aún estamos muy lejos de descubrirlo todo sobre los animales que nos acompañan en nuestro mundo.

A veces hay experimentos que son muy drásticos y perjudiciales para los animales, pero hay laboratorios responsables en donde se exploran las características de los animales de forma nada perjudicial para ellos. Y luego de haber descubierto lo que les interesa, procuran ayudar a los animales a reincorporarse a su entorno. Esta era la labor de Linda Koebner.

Swing y Doll, los chimpacés que Linda cuidó

El laboratorio culminó el trabajo con sus dos ejemplares de chimpancés. Era el momento de regresarlos a casa. Pero tanto tiempo fuera de su hábitat natural causó que los chimpancés tuvieran problemas de adaptación a la naturaleza.

Fue por esto que Linda tuvo que encargarse de cuidar de los dos chimpancés por cuatro años, ayudándolos fielmente a acostumbrarse de nuevo a la vida que solían llevar. Linda formó lazos muy cercanos con los dos primates, pero eventualmente llegó el momento de decir adiós.

Linda regresó 18 años después, temiendo que los chimpancés que tanto había querido ya no la recordaran. Es normal, pues había sido mucho tiempo y mucha distancia, así que Linda no se hacía muchas ilusiones.

Pero la realidad superó todo lo que hubiera imaginado. A pesar de que los chimpancés son conocidos por tener reacciones agresivas de forma inesperada, y no son muy amigables con facilidad, resultó que cuando Swing y Doll vieron de nuevo a Linda sonrieron y la abrazaron fuertemente, sorprendiéndola mucho. Ella temía que la hubieran olvidado, pero tal parece que su relación era tan cercana que no importó el tiempo ni la distancia: aún querían mucho a su amiga humana.

Este relato nos demuestra que las concepciones que se tienen sobre los animales a menudo están equivocadas: ellos pueden recordar a quienes les hicieron bien, y pueden amarlos profundamente, tal como lo hace cualquier ser humano. Nos alegramos mucho de que estos chimpancés pudieran regresar a su hábitat natural, sin perder los recuerdos de su maravillosa amistad con Linda sin importar el pasar del tiempo.