Este hombre lleva 15 años enterrando bebés de clínicas de abortos, Pero cuando las madres…

De vez en cuando nos sucede que algo que damos por sentado nos toma por sorpresa. A veces pensamos

que la vida durará para siempre, o que los sucesos en la vida siempre le suceden de la misma forma a todos. Pero las condiciones en que viven ciertas personas y los eventos por los que pasan pueden llevarlos a subvertir todo lo que habíamos asumido como normal.

Cuando una mujer se embaraza es de esperarse que simplemente viva el resto de su vida con un niño y que lo cuide con todo su amor y ternura. Cuando descubrimos que lo contrario sucede, no podemos evitar horrorizarnos. Esto puede suceder porque la mujer no es apta para ser madre, y entonces cuando el niño nace no sabe cómo criarlo. Pero también puede suceder desde antes, cuando el bebé aún está en su vientre, y la madre decide, por cual sean sus razones, abortar a su bebé.

El aborto es doloroso, y no debemos juzgar a todas las que se ven obligadas a recurrir a ello, pues a veces ocurren abortos espontáneos, por ejemplo, y son muy trágicos. Pero a menudo las mujeres toman esta decisión, y darse cuenta de eso le cambió la vida a este hombre vietnamita.

No pudo sino conmoverse por todos esos pequeños que no pudieron vivir

aborto

Tong Phuoc Phuc era un hombre común y corriente, con una esposa embarazada a quien acompañó al hospital. Al estar ahí se percató de que otras embarazadas entraban y salían de cierta habitación, y se horrorizó al entender lo que significaba cuando salían sin señal de embarazo.

Esto despertó en Tong una necesidad de actuar, de hacer algo por esos niños. Él prefería haberlos salvado antes de que fallecieran de esta manera, pero decidió hacer algo para ellos después: adquirió un terreno en el que enterró los restos de cada bebé abortado.

Su decisión sorprendió e incluso desagradó a su esposa, pero Tong se decidió a hacerlo sin importar las trabas que imponía ella. Así que hasta hoy, Tong ha enterrado al menos unos 10.000 bebés.

En Vietnam es legal el aborto, aunque bajo ciertas condiciones. Por esto es muy habitual que las mujeres que no tienen conciencia sobre el acto que cometen acudan al hospital que ofrece los servicios de aborto. Tong se dedicó a hacer su cementerio para generar conciencia respecto al aborto, para que las mujeres piensen que quizás hay mejores opciones.

Pero todo esto llevó a un desenlace sorprendente cuando Tong además se convirtió en el guardián legal de muchos niños que sus padres no podían mantener y criar. Ellos le llevaban los niños a Tong, y él se dedicaba a cuidarlos hasta que los padres estuvieran en condiciones de criar a los niños por sí solos.

Ha cuidado casi 100 niños ya, y por lo difícil que resulta recordar sus nombres ha recurrido a técnicas para identificarlos dependiendo de si son niños o niñas, y de quienes son sus padres.

La generosidad y amabilidad de Tong le ha cambiado la vida a muchos, y espera que eso continúe sucediendo incluso después de su muerte. Espera que sus hijos hayan aprendido de él y que prosigan con su legado de ayudar a los más necesitados.