Dos adolescentes son arrastrados por la corriente del mar. La identidad de su rescatador te va a dejar impresionado

La seguridad en el agua es un asunto complicado. Siempre hay salvavidas incluso en piscinas,

que se dedican a ayudar a todos aquellos que tengan dificultades para nadar o que sufran algún accidente o percance.

Los salvavidas son incluso más necesarios en el mar abierto, donde el agua es mucho más inestable y peligrosa, y puede cambiar cuando menos lo esperas. Las corrientes que se mueven bajo la superficie pueden variar mucho, y las olas muy fuertes pueden causarle problemas a quienes estén nadando cuando estas rompen.

Con todo esto en mente, también hay que saber que no siempre hay salvavidas que ayuden a quienes los necesitan. A veces ocurren accidentes que no se pueden evitar, y parece que no hubiera algún modo de ayudar a quienes los sufren. Pero a veces los salvadores marítimos no necesitan una carrera, o un certificado, para ayudar a los demás. A veces sólo se necesita la valentía para lanzarse al agua… y cuatro patas.

Norman, un salvador extraordinario

norman

Anette MacDonald es una mujer que, en 1993, decidió adoptar un perro. Tras ir a un refugio y encontrarse con un labrador retriever llamado Norman, no lo pensó dos veces y se quedó con el noble canino, justo antes de que fuera sacrificado.

Norman tuvo una maravillosa relación con la familia MacDonald, y siempre salían a pasear a la playa cercana a su casa. Pero eventualmente el pobre Norman enfermó, con una enfermedad que deterioraba sus retinas y que eventualmente lo dejó ciego. Pero el perro no dejó de ser el increíble compañero que era para Anette y su marido.

Un día, Anette llevó a Norman de paseo a la playa, como siempre lo hacía. Pero esta vez, el perro parecía inquieto por alguna razón. Anette no sabía que su mascota estaba escuchando los gritos de un par de jóvenes en el agua, que estaban ahogándose.

Los dos muchachos habían ido al mar con su familia, pero se habían distanciado y luego la corriente los había tomado bajo su control. La chica se llamaba Lisa, y su hermano era Joe. No eran malos nadadores, pero la corriente era muy intensa y no pudieron con ella.

Joe logró salvarse por sí solo, pero Lisa no tuvo la misma suerte. Cada vez estaba más hundida y parecía que no había salvación, hasta que un dorado perro se lanzó al agua y nadó hacia ella, siguiendo sus gritos a través del agua. Anette le dio instrucciones a Lisa para que se sujetara del perro, y eso hizo Lisa. Luego Anette llamó a Norman, y el perro regresó a la orilla con la chica sana y salva.

Este perro es un héroe, al que Lisa y Joe jamás olvidarán. Su valentía es increíble, tanto que Lisa luego compuso una canción para el maravilloso Norman. Podemos asegurar que se merece estos tributos, pues es un canino ejemplar.