Dijeron que falleció de sífilis. Pero cuando abrieron el ataúd, su cuerpo revelo la terrible verdad

Desde que el mundo es mundo, los hechos misteriosos e increíbles han ocurrido, al punto que las

personas no han logrado hallarles soluciones lógicas. Lo peor del caso, es que esas situaciones extrañas han envuelto a personas de carne y hueso.

Aunque en la actualidad los hechos increíbles tienen que ver más con extraterrestres o criaturas que vemos sólo en películas, en el siglo pasado ocurrían otros hechos que la ciencia, para ese entonces no podía explicar.

Uno de esos casos se los presentaremos a continuación y se trata acerca de cadáveres, ataúdes y enfermedades que escondían oscuros secretos. Esperamos que resulte lo suficientemente interesante para ustedes, ya que ocurrió en la década de los 20, en los Estados Unidos.

El misterio en el ataúd y este hombre

hombre

Lo sombrío y misterioso existe desde el comienzo de la humanidad. Lo que ocurre en la actualidad puede que ya haya ocurrido en el pasado y sólo sea cuestión de mirar un poquito en él para darnos cuenta de ello. Habían revelado que una persona había fallecido a causa de sífilis, pero una vez que abrieron el ataúd en el que lo enterrarían, se dieron cuenta de que existía un secreto mucho peor.

Durante el año 1922, en una fábrica de Estados Unidos, una mujer de nombre Mollie Maggie, quien trabajaba allí, falleció debido a una hemorragia que ocurrió en su vena yugular. El problema fue que, un año antes de que muriera, todo su organismo había comenzado a deteriorarse de manera considerable.

Las primeras partes de su cuerpo que se vieron afectadas fueron sus dientes. Uno por uno, se fueron pudriendo y tuvieron que írselos sacando. La causa de muerte de la mujer fue clara en ese entonces, era sífilis.

Pero ella no fue un caso aislado. Poco a poco, las otras mujeres que trabajaban con ella en la misma fábrica, terminaron muriendo con los mismos síntomas. Ellas trabajaban con una pintura fluorescente, llena de radiación, con la que pintaban los números de los relojes en la fábrica. Cada vez que ellas pasaban el pincel por sus labios, para humedecerlos, consumían sin querer de ese producto, lo cual resultó mortal para sus vidas.

Ellas no sabían que ese químico resultaba tan dañino y como Molly, terminaron muriendo. La empresa del químico aseguraba que no era dañino a la salud y tuvo que pagar estudios falsos que les avalaran eso.

No fue sino hasta que un hombre murió que se dieron cuenta del problema y decidieron investigar las otras muertes, abriendo todos los ataúdes. Los dueños de la empresa terminaron siendo vistos como los culpables del hecho. Aquí te dejamos un vídeo para que conozcas más sobre el tema.