Esta chica de 20 años muere de pronto de un paro cardíaco. Pero en la autopsia descubren un detalle que nadie había visto antes

La muerte siempre es un asunto que nos conmueve y deprime mucho. La pérdida de seres queridos es

muy dolorosa, y después de experimentarla nos es fácil sentir empatía por todos aquellos que pierden a sus seres queridos por cualquiera que sea la razón.

Enfermedades asesinas y silentes hay muchas, pero a pesar de las campañas que se puedan hacer para concientizar a las personas al respecto, es difícil que la población mundial esté consciente de todos sus peligros. La muerte por enfermedades cardíacas es muy común, pero lo que no parece tan común es que esto les ocurra a personas jóvenes.

Si hay algo más devastador que la muerte en sí, es que la muerte se lleve a personas cuyas vidas apenas estaban iniciando. Con todo el potencial que tendrían, y sueños que desearían cumplir, ver que se extinga la llama de esas vidas es algo muy desgarrador. Ningún padre debería verse obligado a soportar el dolor de la muerte de su hijo.

Pero a veces no hay opción, y la salud de ciertos jóvenes es muy frágil para soportar las dificultades de la vida. Estos problemas pueden suceder por muchos motivos, algunos por enfermedades inmunológicas quizás, o incluso cáncer infantil. Pero a Abbey Parkes le sucedió por razones poco comunes.

Una condición genética combinada con lo que consumió causó este problema

Abbey Parkes se sintió mal un día, con dolores de cabeza, náuseas y dolores en el cuerpo. Como es de esperarse, asistió al médico pero no recibió ningún diagnóstico sino simplemente le recomendaron analgésicos para el dolor. Parkes se retiró, y por dos semanas continuó con su vida tranquilamente.

Su hermana fue quien la encontró después de su colapso, pero ya no respiraba. A pesar de los esfuerzos de su familia, Abbey no volvió a abrir los ojos. La muerte de esta joven de veinte años fue una terrible tragedia para todos los que la conocieron, y se dijo que había sido causada por un paro cardíaco.

Sin embargo, después de la autopsia se descubrió que la causa era algo mucho más específico que un paro espontáneo: Abbey padecía de hipercoagulabilidad, una enfermedad hereditaria que no le habían diagnosticado. Y si bien hubiera podido sobrevivir con ella por cierto tiempo, el uso frecuente de pastillas anticonceptivas desde los 14 años causó que Abbey sufriera esta muerte prematura y, en sus inicios, inexplicable.

Las pastillas anticonceptivas se utilizan para muchos propósitos diferentes, pero a pesar de su fama y utilidad en lo que refiere a regular el sistema reproductivo femenino y a evitar embarazos indeseados, también pueden ser causantes de serios problemas de salud. Cuando actúan en conjunto con enfermedades como esta, las pastillas se convierten más bien en una sentencia de muerte, en vez de ser las grandes aliadas de las mujeres que siempre se dice que son.

Abbey Parkes dejó atrás a una familia devastada, también a un novio, por desconocer los efectos negativos de estas pastillas y por no estar consciente de las enfermedades que sufría. Los doctores que la trataron tampoco fueron eficientes. Está en nosotros buscar a los médicos confiables, que sepan cómo ayudar a sus pacientes y que no causen que las enfermedades que ya padecen se agraven hasta la muerte. Concientízate, aprende más sobre las pastillas y enfermedades cardíacas, y recuerda que nadie está exento de sufrir estos problemas. Tu vida puede estar en riesgo, cuida tu salud.