La historia detrás del caso de la niña que quedó atrapada para siempre en los escombros

Por más que el ser humano logre avanzar en sus tecnologías, realizando máquinas increíbles que

sobrepasan cualquier creación antes realizada, hay algo que nunca podrá vencer.

La naturaleza es muchísimo más poderosa que cualquier otra cosa que el hombre pueda crear y hay momentos en los que el hombre olvida eso, hasta que la naturaleza les refresca la memoria.

Diversos fenómenos naturales logran rebajar la furia de cualquier persona, por muy poderosa que esta se sienta, no hay duda de que un terremoto, una inundación, un derrumbe y los incendios, puede llegar a replantear la manera en la que muchas personas viven.

Por eso, cuando estos desastres ocurren, los medios de comunicación procuran captar el sufrimiento de las víctimas, ya que solo dar el registro de ellas no logra que los demás logren sentir la importancia de la tragedia.

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Por eso es que nunca está de más refrescar un poco nuestras memorias con respecto a las desgracias que han sucedido en nuestro planeta. Tal es el caso de una historia que queremos traer a colación.

Ocurrió en el año de 1985, en Colombia. El francés Fran Fournier fue el que captó la imagen de una pequeña llamada Omayra Sanchez quien era el rostro de los sobrevivientes de esta terrible tragedia.

Una avalancha de lodo, piedras y escombros fue la que ocurrió hace unos 32 años, justo después de que el volcán “El León” hiciera erupción. Omayra fue la que más llamó la atención de los medios entre tantas víctimas.

Esta pequeña se quedó sin casa y quedó atrapada en ella. La única forma de liberarla era levantando los escombros que la tenían prisionera. Por ello, el fotógrafo francés decidió capturar la imagen de tan trágico suceso.

“Cuando llegué al lugar ella se encontraba casi sola, solo algunas personas la rodeaban. Los bomberos se encontraban asistiendo a otra persona cerca de ella. Ella se encontraba metida de la cintura para abajo en un pozo lleno de concreto y demás escombros de la casa. Llevaba tres días allí metida, su dolor y confusión se notaba en su cara”, esto fue lo que dijo el fotógrafo a la BBC.

Por más que los rescatistas hicieron lo que pudieron, no se pudo salvar. La pequeña murió mientras dejaba su cabeza descansar en una tabla de madera. La forma que había para salvarla era cortándole las piernas, pero su madre se negó a ello.

Fue enterrada donde murió y muchas son las personas que visitan su tumba, para conmemorar la tragedia.

Frank Fournier fue premiado con el World Press Photo debido a la foto de la tragedia de Omayra, pero también fue criticado por no haberle dado a la niña la ayuda que requería. Él sólo declaró:

“Cuando tomé la fotografía me sentí totalmente incapaz, no pude hacer nada para ayudarla. Ella enfrentó a la muerte con valentía mientras sentía como la muerte le llegaba”.

Sin duda alguna, esto es una muestra suficiente de lo insignificantes que somos si nos comparamos con la fuerza de la naturaleza.