Mujer recibió ayuda de un extraño, 3 años después quedo paralizada al saber quién la ayudo

Siempre se ha creído que sembramos lo que cosechamos y que obtenemos las consecuencias de nuestras acciones.

Es un buen modo para motivar a las personas a comportarse bien y a no ser crueles con los demás.

Pero a veces es sorprendente cuando somos generosos y amables con personas desconocidas y, a pesar de que no hay muchas probabilidades de que esto se nos devuelva y nos ayuden, de todas maneras puede ocurrirnos cuando menos lo esperamos.

Esto sucedió en Georgia, Estados Unidos, entre dos desconocidos que sólo se cruzaron por casualidad. De no haberse encontrado ahí, quizás no se hubieran encontrado en el futuro, o quizás lo hubieran hecho pero su lazo nunca hubiera sido lo que fue. ¿De qué va esta curiosa historia?

Ella pasaba por los momentos más difíciles cuando este hombre la ayudó

Chris Wright era un padre de familia joven que viajaba a la iglesia con su familia cuando notó que había una mujer caminando con una lata de gasolina en sus manos. No había una estación de gasolina hasta una larga distancia más adelante, así que Chris decidió ayudar.

Dejó a su familia en la iglesia y luego dio la vuelta para buscar a esta desconocida. Ella le agradeció mucho su amabilidad y Chris le dio la oportunidad de ir y volver pronto, sin cansarse en demasía tras el largo camino de ida y vuelta desde su auto hasta la gasolinera.

Además, le pagó la gasolina y la desconocida sólo podía agradecerle muchas veces por esa maravillosa muestra de amabilidad. Después de esto, cada uno se fue por su camino.

Tres años más tarde, la madre de Chris fue diagnosticada con la enfermedad de Parkinson, y fue necesario contratar a una enfermera personal para cuidarla. Una mujer hizo la prueba, y fue una encantadora enfermera para Judy, a pesar de que no tenía título universitario. Pero Judy pensaba que era una mujer maravillosa para el trabajo.

Chris entonces decidió conocer a la mujer para contratarla definitivamente, pero al verla se sorprendió porque le parecía haberla visto con anterioridad. ¿Quién era? Pues cuando esta mujer, cuyo nombre es Tunde, comenzó a contar su historia, se dieron cuenta de por qué se reconocían: ¡ella era la mujer de la lata de gasolina, y él el amable extraño que la había ayudado!

Resultó un momento muy conmovedor y la unión que se formó entre Tunde y la familia Wright fue muy cercana. Lamentablemente, Judy murió al poco tiempo de que Tunde fuera contratada, pues luchaba contra una enfermedad agresiva. Pero Tunde no sabía que los Wright le preparaban otra sorpresa.

Chris pasó un tiempo recaudando dinero para ayudarla a asistir a la universidad, pues ella le había contado que eso era lo que deseaba hacer. Chris recaudó dinero entre sus amigos, esperando poder ayudar a Tunde, y ¡qué sorpresa cuando acabó por reunir nada menos que 18.000 dólares! Tunde definitivamente podría ser enfermera con este dinero.

Le dieron el dinero a la mujer, y ella no podía creerlo. Lloró, conmovida y agradecida por la amabilidad y bondad de esta familia, que le ofrecieron todo lo que ella había podido desear.

Chris y Tunde son la viva prueba de que no debemos dar nada por sentado, y que debemos ayudar a los demás siempre, pues no sabemos si eso se nos revertirá cuando más lo necesitemos. Ser generosos y amables no cuesta nada, y viviremos vidas más felices de este modo.