Su esposa estaba muriendo, cuando la enfermera entró de repente, lo encontró con la mano en la masa

Es difícil decirlo, pero cuando estamos pasando por un momento grave de salud, ya podemos saber que el

fin está cerca y esto es lo más complicado de aceptar, tanto para la persona como para los familiares.

Sin embargo, aunque podamos estar en negación, de cierta forma comenzamos a trabajar en pro de que esa persona tenga lo mejor o sus cosas favoritas cerca, para que de este modo puedan disfrutar sus últimos momentos.

O, en todo caso, si somos nosotros quienes estamos padeciendo, podemos pedir ciertas cosas con este mismo fin. Siempre el objetivo será poder sentirse mejor de cierta forma, más allá de la enfermedad que tengamos, y disfrutar los últimos minutos de una vida.

Este hombre metió a escondidas esta maleta solo para llevarle esto a su esposa

En este caso tenemos una historia de un hombre que hizo todo lo posible por llevarle una sorpresa a su esposa en el hospital, solo para alegrarla un poco en su día. El hombre relató la historia con sus propias palabras de la siguiente manera:

“Mi esposa se encontraba en el hospital después de una operación muy agresiva, la cual, por desgracia, no produjo los efectos deseados. El pronóstico era muy malo.

Podía hablar, pero era incapaz de comer o beber; además, dependía completamente de su sueroterapia y de analgésicos muy fuertes. En uno de los pocos momentos que habló con firmeza, me convenció de llevarle a nuestra perrita hasta su habitación para que pudiera verla ‘por última vez’.

Bella, nuestra mascota, es una pastor australiano de 22 kilos, así que cupo perfectamente en una maleta normal. La empaqué y dejé el cierre de la maleta abierto. Luego la metí en el coche hasta que llegamos al hospital. Cuando llegamos, le ‘expliqué’ que abriría el cierre en unos minutos para que pudiera ver a su mami.

Increíblemente, no gimió ni ladró, y tampoco se quejó. Cuando pasé frente a la estación de enfermeras, les dije que solo traía algunos artículos para que mi esposa estuviera más cómoda. ¡No hay problema!, respondieron.

Cuando entramos a la habitación, mi esposa estaba durmiendo. Abrí el cierre de la maleta, y Bella saltó de inmediato a la cama y, con mucho cuidado, se acurrucó en su pecho. De alguna forma, se las arregló para no tocar los cables ni la sonda del suero.

Se puso dónde podía ver directamente los ojos de mi esposa y se quedó completamente tranquila, hasta unos veinte minutos más tarde, cuando mi esposa despertó quejándose del dolor. Enseguida, Bella empezó a lamerla y lloriqueó en tono bajo, como si supiera que cualquier ladrido arruinaría nuestro plan.

Mi mujer la abrazó por casi una hora, con una sonrisa todo el tiempo. Una de las enfermeras nos descubrió, pero estaba tan conmovida que prometió no decir nada. Cuando mi esposa se volvió a quedar dormida, metí a Bella de nuevo en la maleta, quien aceptó el hecho sin estar convencida.

Mi esposa falleció a los pocos días. Ahora, siempre que tomo cualquier maleta, Bella piensa que vamos a verla de nuevo”.

Sin duda es una historia muy triste, pero de seguro que valió la pena el esfuerzo y el sacrificio para que la esposa de este hombre pudiese sentirse bien al menos un día antes de partir. ¿Qué te pareció esta historia? Cuéntanos y comparte este artículo.